Mercedes GLK


La apuesta de la estrella para los SUV medios se estrena en octubre con precios a partir de 42.850 euros.

Andrés Calvo

jueves, 14 de agosto de 2008

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Después de años navegando en solitario el BMW X3 –más de 100.000 unidades comercializadas-, que por cierto acaba de actualizar su carta de equipamientos, se tendrá que enfrentar a partir de otoño con los nuevo Audi Q5, Volvo XC60 y Mercedes GLK. La guerra está servida.

El modelo de la estrella se sirve de la plataforma que sirve de base a la Clase C. De hecho, y aun con reglajes propios, el chasis es similar, con un cuadro de suspensiones independiente y amortiguación variable mediante un dispositivo mecánico -Agility Control- que cambia el ajuste de mayor a menor firmeza según la frecuencia de rebote.

En carretera es confortable, con un movimiento semejante al de un turismo y un contenido balanceo que invita. En las curvas se inscribe con facilidad y dentro de ellas reacciona de forma noble y predecible. Además, el conjunto se completa con una dirección convincente y unos frenos mordaces –con corrector y Adaptive Brake, que permite modular e incrementar la fuerza que se ejerce sobre el pedal en casos de detención extrema- que lo paran con decisión.

El GLK carece de caja tránsfer para reductoras, pero en campo es más capaz de lo que a primera vista induce a pensar gracias a unos ángulos de ataque y salida notables, pero sobre todo por la eficacia de la tracción total 4Matic dotada de control de tracción 4ETS. El dispositivo reparte la fuerza impulsora en una relación inicial del 45/55% entre los ejes delantero y trasero, y tiene la virtud de basarse en los sensores del ABS/ESP para frenar cada rueda y evitar pérdidas de par, prescindiendo del clásico diferencial tipo Torsen. Hemos tenido oportunidad de probarlo en una pista de elevada dificultad, con gravilla, ramas y hojarasca, además de fuertes desniveles, y lo cierto es que funciona francamente bien.

No es menos cierto que para estas situaciones nada mejor que equipar al GLK con la opción Offroad-Pro –alrededor de 550 euros–, que entre otros apareja estabilizador específico, asistente para arranque en pendientes, control de descensos DSR –se puede fijar desde 4 km/h hasta un máximo de18–, protecciones de bajos frontal y laterales –a base de fibra de carbono y planchas de acero inoxidable- y ruedas 235/60 y 255/55 –delante y detrás– combinadas con llantas de 17 pulgadas. Aunque no sea la finalidad para la que ha sido concebido, con todo ello y unas cubiertas mixtas campo/carretera el GLK, que por otra parte es extremadamente rígido, parece mostrarse imparable sobre pistas de dificultad medio/alta, incluso si el trazado está más o menos embarrado o nevado.

La gama al completo se combina con la caja de cambios automático/secuencial 7G-Tronic de la marca, sin que exista opción alguna a transmisión manual. De todos modos, los estudios de Mercedes confirman que el grueso de la demanda en este tipo de automóviles se centra en los cambios automáticos. El del GLK es todo eficacia en carretera, y lejos de ella resulta decisivo para afrontar una conducción offroad con garantías y sin riesgo a roturas o desgastes prematuros de embrague. Con el paquete Offroad-Pro integra levas para la selección de marcha adosadas al volante.

Hay que reseñar que el coche no es ligero, como constata una tara mínima de 1.830 kilos. Esa tara, que en cualquier caso se mueve en lo habitual dentro de los SUV medios premium, se corresponde con una carrocería generosa de 4,53 metros de longitud, por 1,84 de anchura y 1,69 de altura, que da lugar a un luminoso habitáculo caracterizado por una generosa superficie acristalada que puede ser aún mayor solicitando en la compra el techo panorámico doble opcional –en torno a 2.000 euros y con persiana interior enrollable eléctricamente-.

Cuatro adultos pueden acomodarse en su interior para afrontar con confort una larga travesía, aunque el hueco para las piernas de las plazas traseras no es lo que se dice de limousine. Eso sí, el maletero, de 450 litros, cumple, y además en las unidades que vengan a España aparejará de serie rueda de repuesto tipo galleta situada bajo el plano de carga, que además oculta un pequeño cofre para depositar guantes, herramientas, triángulos...

El elenco mecánico se confía a los reputados propulsores de gasolina atmosféricos V6 280 de 231 CV/300 Nm –210 km/h y 10,4 l/100 km de promedio- y 350 de 272/350, éste brillante aunque algo gastón –230 km/h y 10,6 l/100 km-, junto al conocido turbodiésel 320 CDI de 224 CV/540 Nm, silencioso y muy solvente –220 km/h, 0 a 100 km/h en 7,5 segundos y 7,9 l/100 km de gasto medio–, dotado de filtro de partículas y en todo caso visto en otros muchos Mercedes, como los también todocaminos ML y GL.

A partir de abril del año que viene la marca añadirá un GLK 220 CDI Bluefficiency que a buen seguro se hará con el grueso de las ventas. Está impulsado por el nuevo motor 2.2 common rail de cuatro cilindros y 170 CV/400 Nm, también cuenta con filtro de partículas y pasa por ser el más coherente por precio –42.850 euros-, prestaciones –205 km/h y 0 a 100 km/h en 8,8 segundos- y consumo: sólo 6,9 l/100 km.

Un último apunte: la equipación de serie es correcta en toda la gama, entre otros con Bluetooth, ESP con función remolque, volante multifunción con doce teclas y forro de cuero, audio-CD, climatizador Thermatic, llantas de aleación de 17 pulgadas –pueden ser hasta de 20 por algo menos de 2.000 euros-, reposacabezas activos Neck-Pro, Windowbags y y airbag de rodilla, sensor de lluvia y control/limitador de velocidad. Sin embargo, y como es habitual en cualquier Mercedes, la lista de opciones es interminable para configurar un GLK a la medida: sonido Harman/Kardon Logic 7 –915 euros-, Comand APS con navegación -desde 3.219 euros-, tapizado de cuero –por 2.497 euros-, Parktronic –954 euros-, sistema de entretenimiento para las plazas traseras con DVD –2.389 euros-, bola de remolque –1.051 euros-, decoración interior en nogal –a partir de 484 euros-, interfaz universal para la conexión de diversas fuentes auxiliares de sonido –desde 251 euros-, iluminación bixenón adaptativa, Pre-Safe, sidebags traseros –464 euros-, paquetes deportivo exterior –con llantas de 19 pulgadas, cromados y otros detalles- por 2.229 euros y paquete estético todo terreno –1.294 euros-, que a prior son obligatorios –a elegir entre uno de los dos-…

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