El calentamiento del planeta es un hecho real, y aunque el transporte por carretera sólo es responsable del 17% de las emisiones de CO2, los fabricantes de automóviles están haciendo un gran esfuerzo por encontrar tecnologías que disminuyan la dependencia del petróleo y frenen la contaminación.
La carrera hacia los vehículos más limpios no ha comenzado ahora, y es fruto de muchos años de investigación. En 1972 Honda presentaba el primer motor que cumplía la California Clean Air Act, en 1993 el Type Dream ganaba una carrera solar en Australia, en 2002 el FCX ya circulaba con hidrógeno y en 2008 se puso a la venta una flota de 200 FCX Clarity de hidrógeno. Mientras tanto, la tecnología híbrida avanzaba, y en 1999 se presentó el Insight, primer híbrido a la venta en Europa.
En marzo se puso a la venta el nuevo Insight, un vehículo con un sistema híbrido paralelo con el que Honda quiere popularizar esta tecnología, con un precio de venta entre 19.800 y 20.800 euros en función del nivel de acabado elegido. Es una berlina compacta de cinco plazas con una línea muy aerodinámica que se mueve mediante un motor de gasolina 1.3 i-VTEC de 88CV y uno eléctrico integrado que rinde 14 CV, con una potencia final de 98 CV y un par de 167 Nm disponible desde 1.000 rpm.
La clave está en el sistema IMA, compuesto por un motor eléctrico integrado y unas baterías que han reducido su peso hasta los 38 kilos y ocupa un volumen de 48 litros, que se aloja en la parte trasera del vehículo, debajo del maletero, que tiene una capacidad básica de 358 litros más 50 litros en el doble fondo y se puede ampliar abatiendo los asientos traseros.
El cambio de mentalidad se impone a la hora de comprar un vehículo. El Honda Insight pertenece a la nueva generación de automóviles que tienen como prioridad el respeto al medio ambiente, y su filosofía gira en torno a esta idea. Más que las prestaciones y el comportamiento deportivo –al que tampoco renuncia- busca la eficiencia energética y dejar el menor rastro posible a su paso.
Junto al volante está la tecla verde ‘ECON’ que busca optimizar la conducción con el menor consumo posible. Detrás del indicador de la velocidad hay unas luces; si se enciende la de color verde quiere decir que estamos haciendo una conducción ecológica, y si se vuelve azul quiere decir que no vamos en la marcha adecuada o que estamos pisando el acelerador más de la cuenta. Y el coche lleva un indicador que premia la conducción ecológica mediante unos pequeños árboles que se van llenando de hojas si hacemos las cosas bien, y se completan con una corona.
Entre las tecnologías que emplea para ahorrar combustible está la recuperación de la energía en las frenadas –que en el resto de los coches se pierde-, acumulándola en las baterías, y también incorpora el sistema Start-stop que detiene el motor en semáforos y paradas prolongadas. Con estas ayudas, el usuario normal puede aprender a conducir de una forma más eficiente y sacar el máximo partido al combustible.
La velocidad máxima es de 182 kilómetros por hora, pero ya ha quedado claro que su vocación no es deportiva como en otros modelos, y lo más probable es que el 99% de los usuarios de este vehiculo no alcance en ningún momento de la vida del coche estas velocidades. El consumo medio homologado es de 4,4 litros, una cifra a la que se puede llegar haciendo una conducción suave, y la autonomía media puede superar los 700 kilómetros.
El comportamiento dinámico es bastante bueno y el Insight se atreve con trazados de todo tipo, aunque en zona de curvas se ve penalizado por una suspensión algo blanda, pero cumple con creces. En ciudad se impone la conducción tranquila, donde juega un papel muy importante el cambio CVT de siete velocidades, que en las versiones más equipadas puede montar incluso levas en el volante. Su funcionamiento ha sido optimizado para que la transición entre las marchas sea más suave.
La única pega que encontramos en el coche es a la hora de fuertes aceleraciones o al afrontar repechos pronunciados, que se escucha un ruido del motor algo elevado. Es lógico si tenemos en cuenta que en ese momento entran en funcionamiento los dos propulsores, ya que el de gasolina se queda un poco justo y sufre si abusamos de la presión en el acelerador. A velocidades de crucero y en recorridos llanos el comportamiento es estupendo, y únicamente se escuchan leves ruidos aerodinámicos.
El interior tiene el sello de calidad y diseño de los últimos productos de Honda, con un cuadro de instrumentos futurista. El volante de tres radios es el mismo que montan el Civic y el Accord, con las principales funciones del equipo de sonido, ordenador y control de velocidad al alcance del conductor, y detrás de él una instrumentación muy colorista bien agrupada en la que podemos contemplar el nivel del combustible, el cuentarrevoluciones y el grado de asistencia que estamos empleando en la conducción. En el ordenador, en el centro del cuadro, podemos ir viendo el grado de eficiencia en cada momento con los flujos de energía, así como el consumo de combustible y demás datos.
La habitabilidad es buena en las plazas delanteras, y un poco más justa en las traseras, ya que la forma del techo hace que la altura del techo no sea la más indicada para personas de más de 1,70 metros. Tiene una distancia entre ejes de 2.545 mm, muy superior a otros vehículos del segmento C, y sus dimensiones son bastante compactas -4.395 de largo, 1.695 de ancho y 1.425 mm de alto- para moverse con soltura por la ciudad.
Está a la venta desde marzo, y Honda espera poder vender 2.500 unidades a lo largo de 2008 porque estiman que el precio es competitivo. Entre el equipamiento de serie se encuentran elementos de seguridad como el control de tracción y estabilidad VSA, ABS con EBD y asistente de frenada, 8 airbag, fijaciones Isofix para las sillas infantiles y reposacabezas activos.
El acabado más básico es el Elegante (por 19.800 euros), y ya cuenta con llantas de aleación de 15”, climatizador y luces automáticas, mientras que en el nivel superior –Executive, por 20.800 euros- se añade control de velocidad de crucero, levas del cambio en el volante y llantas de 17”.
La garantía para la mecánica es de 3 años o 100.000 kilómetros, pero para el sistema híbrido IMA se amplía a 8 años o 160.000 kilómetros.
Más información: www.honda.es