Piaggio ha dado el el clavo con sus modelos de tres ruedas, una ingeniosa solución tipo triciclo estrenada en su momento por un MP3 del que sólo en los primeros seis meses de arranque se comercializaron 10.000 ejemplares, casi de golpe.
El público entendió rápidamente que no se trata de una arquitectura ideada para novatos –aunque, todo sea dicho, a estos les va de cine para soltarse con más facilidad-, sino de un plus de seguridad bien recibido por los pilotos más avezados. Sin embargo, y pese a la incorporación de una variante de 400 cc –hay otras de 125 y 250 cc-, la clientela pedía más fuerza y deportividad. El grupo italiano respondió a través de su filial más deportiva, Gilera, proponiendo un modelo de estética semejante a los monstruos sobre ruedas de la película Mad-Max: el Fuoco 500ie.
Doble faro circular encastrado y protegido, protector antipiedra en el radiador, barra frontal estilo mataburros… Elegante o no, su estampa, ya sea en rojo, negro o gris, resulta impactante, propia del mejor todoterreno o incluso de un quad. Quizá no es el mejor modelo para pasar desapercibidos…
Por motor adopta un monocilíndrico de 492 cc común al Piaggio X9 o al Nexos 500, dotado de doble encendido. Rinde 40 CV a 7.250 rpm y su hacer es, en conjunto, notable, con buena capacidad al arrancar o mantener un crucero rápido, incluso cargado. No es un misil -143 km/h de velocidad máxima-, en parte porque el chasis de este súper scooter condiciona un peso elevado -244 kg-, pero la verdad es que no defrauda porque se muestra capaz para ir rápido en autovías y circunvalaciones.
Además de un acabado impecable, en el que sólo admite tacha el pequeño hueco bajo el sillón –apenas si da para meter el casco-, o una bonita instrumentación roja, de diseño acorde y deportivo, que refleja demasiado la luz del sol y no siempre se lee con claridad, el Fuoco exhibe una anchura considerable: 775 mm. Esto supone que a sus mandos no siempre es fácil driblar entre coches o en huecos estrechos; tampoco es una pluma para subirlo a las aceras.
Y eso que en general gira mucho y bien. Además, frena de cine por su doble disco delantero de 240 mm –idéntico diámetro al trasero-, pese a carecer de antibloqueo de ABS, en gran medida un handicap. Su aplomo es formidable: claro que en curvas o cerrados virajes puede llegar a caer forzando más allá del límite, pero las tumbadas que tolera, dentro de lo que dicta el sentido común, son fáciles y espectaculares. De hecho se lleva como cualquie otra moto, pero con un margen superior en cuanto a facilidad. Y es más o menos confortable –el sillón, amplio y cómodo, queda a unos elevados 785 mm del suelo-, aunque la ausencia de bieletas en el tren trasero, dotado de doble muelle amortiguador ajustable en precarga, lo hace duro y rebotón sobre firmes descarnados
Por cierto, circulando a menos de 10 km/h permite activar el sistema Roll Lock pulsando un simple botón de la piña, que bloquea el juego del tren delantero –que al gira va solapado y contrapeado según el giro- para poder parar sin necesidad de echar el pie al suelo. Una vez ganamos de nuevo velocidad, el basculante se desbloquea por sí solo.
También cuenta con un práctico freno de estacionamiento que deja la moto completamente vertical y asegurada cuando nos alejamos de ella, aunque sea en pendientes.
Ficha técnica
Gilera Fuoco 500 i.e.
Motor: monocilíndrico, 4 válvulas, cuatro tiempos, inyección, refrigeración líquida
Cilindrada: 492,7 cc
Potencia: 40 CV a 7.250 rpm
Par máximo: 42 Nm a 5.500 rpm
Cambio: centrífugo automático V-Matic; transmisión final mediante correa trapezoidal
Chasis: columna central mediante tubo de acero
Suspensión delantera: horquilla con doble amortiguador 85 mm
Suspensión trasera: doble amortiguador convencional con precarga ajustable; 110 mm de recorrido; precarga ajustable
Ruedas delanteras: 2x120/70 R12 mm
Rueda trasera: 140/70 R14 mm
Depósito: 12 litros
Peso: 244 kg
Longitud: 2.160 mm
Altura del asiento: 785 mm
Velocidad máxima: 143 km/h
Consumo medio: 21 km/l
Precio: 7.600 euros
Más información: www.es.gilera.com