En Brabus no conocen el sentido de la palabra límite, como avala su última excentricidad: una súper berlina que zanja con todo lo visto y catapulta al pasaje a 300 km/h en 24,5 segundos –0 a 100 km/h en 3,9 segundos y 0 a 200 en 10,5–, progresando luego como un auténtico misil hasta rebasar los 360.
Pero vayamos por partes. El preparador afín a Mercedes-Benz se ha basado en la última entrega de la Clase C dotando a su singular interpretación de un sugerente y castrense tono negro mate. Como es lógico, y para avanzar contra la masa aérea al más puro estilo tierra-tierra, el Bullit Black Arrow recibe soluciones aerodinámicas específicas ultimadas en el túnel del viento, como tomas frontales de mayor sección destinadas a canalizar el flujo y refrigerar radiadores y discos de freno, un spoiler delantero específico, un alerón trasero de tres piezas con difusor integrado –ambos fabricados en fibra de carbono– y pasos de rueda abombados.
Cómo no, el equipo de detención está a la altura de lo esperado, con discos ventilados de acero de 380 mm –37 de grosor– y pinzas de 12 pistones –detrás pinzas de seis pistones y discos 360x28 mm–.
El chasis también acoge amortiguadores ajustables de gas y estabilizadoras específicas. El Bullit Black Arrow, que gana seis centímetros de anchura, adopta cubiertas Yokohama 265/30 ZR19 y 285/30 ZR19 delante/detrás que incrementan las vías. Su peso queda fijado en 1.850 kilos.
Luces de acceso/salida integradas y un interior completamente forrado de cuero suave Mastik&Nubuk se añaden al dorso de las butacas de carbono, material que también decora parte de la consola, las puertas y el ergonómico volante. Por su parte, el pedalier es de aluminio perforado.
Sin embargo la verdadera magia del Bullit Black Arrow reside bajo el capó; por cierto, de silueta propia. Y es que el coche, de diseño inspirado en los bombarderos equipados con tecnología invisible al radar tipo F-22 y B-2 –de ahí su tonalidad y sus faros de máscara oscurecida– se sirve de un tremendo propulsor V12 biturbo que libera 730 CV junto a un par máximo capaz de alcanzar los 1.320 Nm, aunque por salvaguarda mecánica –sobre todo del cambio– el software lo limita a 1.100.
Procedente del S 600 aunque completamente modificada, la mecánica incrementa capacidad de los 5,5 litros originales a los 6,3 finales, luce un inédito cigüeñal, culatas –por cierto de tres válvulas– deportivas, cilindros y sobrealimentación modificados, mariposas específicas, una línea de escape deportiva de acero inoxidable completamente nueva y una centralita electrónica de última generación. La lubricación del motor corre a cargo del aceite de altas prestaciones ARAL Synthetic
El Bullit Black Arrow supera la norma de emisiones Euro IV y encomienda su potencial al tren posterior. De lidiar con él se ocupa una caja de cambio automático/secuencial de cinco marchas con diferencial autoblocante tarado al 40 por ciento. El cliente puede escoger entre dos desarrollos finales más o menos alargados –2.65:1 con una punta de 315 km/h y mayor vivacidad, o 2.24:1 capaz de lograr la citada punta de 360 km/h–, mientras que la electrónica de apoyo a la conducción –ABS, ASR y ESP– han sido convenientemente modificada.
¿Está nteresado en él? No nos extraña, aunque tenga en cuenta que se produce en series muy limitadas, y para hacerse con uno prepare 350.000 euros.
Más información: www.brabus.com