La tecnología ión-litio ha encontrado numerosas aplicaciones en baterías para teléfonos móviles, ordenadores portátiles y baterías de automóviles híbridos, pero Porsche ha sido el primer fabricante en ofrecerla como un elemento opcional para sus vehículos más deportivos en lugar de la batería tradicional de plomo, con el consiguiente ahorro de peso.
Esta batería de ión-litio estará disponible a partir de enero de 2010 de forma opcional para el 911 GT3, el 911 GT3 RS y el Boxster Spyder, a un precio de 2.092 euros, y con un peso de 6 kilos, lo que significa una reducción de 10 kilos respecto a la batería tradicional de plomo de 60 Ah.
El objetivo en el desarrollo de esta batería ha sido la reducción de peso en la gama deportiva para conseguir unas cualidades de marcha superiores. Su tamaño es igual a la batería normal, pero es 70 milímetros más baja, con las conexiones eléctricas, anclajes y rango de voltaje totalmente compatibles con las convencionales. El único inconveniente de esta nueva batería es que su capacidad de arranque se ve limitada cuando la temperatura baja de los 0º C, y entre sus ventajas destacamos una mejor entrega de potencia y una mejor recuperación en el proceso de carga gracias a una resistencia interna menor. Además, permite un número de ciclos de carga y descarga mayor, tiene un menor efecto de autodescarga y su vida útil es mayor.
Esta batería está compuesta por una fina capa de carbón y fosfato de hierro, con una película cerámica humedecida por el electrolito que sirve de separación entre ambas. Su estructura la forman cuatro celdas y controles electrónicos integrados, un sistema de gestión que la protege de las descargas principales y garantiza un nivel de carga homogéneo dentro de las celdas individuales. Una vez que el voltaje de la batería cae por debajo de cierto umbral, una señal recuerda al conductor que debe recargarla, simplemente a través del motor mientras conduce normalmente, o bien con el típico cargador.
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